SIETE Dioptrías

Palabras para acabar con una megalomaniaca

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¿No pensabas que fuese a pasar, verdad? Claro, estabas mal acostumbrada. Las esperanzas no son como los ositos de gominola. No. Se rompen, se ensucian, se pudren, igual que los peces se mueren. Se arreglan una, dos, tres, cuatro… Vale, ocho si me apuras, hasta que un día te levantas con ganas de vomitar y vomitas. ¿Has intentado desaparecer? ¿Has deseado que la gente te dejase tranquila por un minuto? ¿Has buscado la soledad sumergiéndote en el agua y sólo has conseguido una otitis? Ese es el vacío, el vacío que un día llega, se instala en el estómago y en la retina y ya nada vuelve. No como antes. No como quisieras. Es imposible que el mundo sea rosa. Era solo un decorado y la pintura descascarillada muestra el fondo, gris oscuro. Y ya no puedes creer más.

¿El negro es la ausencia de luz o una luz cegadora?

Tú, que estuviste escuchando, aunque no querías escuchar. Tú, que esperabas un cambio, que veías lo que por seguro nadie más volverá a ver. Tú, que pensabas que las cosas aún podían salir adelante, que ocurriría algo que cambiaría la realidad por una bonita ficción, que cubrirías con paciencia, con mimos, con besos en la frente. Tú, que mantenías largas conversaciones en silencio, que callabas lo que creías que tenías que callar, que hablabas cuando creías que había que escuchar. Tú, que soñaste la cercanía, la imaginaste, la viviste, la hiciste tuya, llegaste a tocarla con las pestañas.

¿Cuántas palabras para esta nada?

A duras penas puedes sobrevivir a ti misma. Extraña, descolorida, desconocida. Tú, que tenías calculado sólo un susurro. Tú, que habías preparado todo un camino de sonrisas para cada día. Tú, que pones alma en las cosas vulgares. Tú, que tenías un objetivo. Tú, que sabías que tendrías mucho que trabajar para conseguirlo. Tú, que te has caído ya tantas veces, que te levantarás otras tantas. Tú, que pensaste que tenías tiempo. Mucho tiempo. ¿Lo has dicho ya? Dilo. Dilo porque igual mañana no tienes tiempo. Os quiero. ¿Y ahora? Ahora la nada. Cierran las puertas, las ventanas, el aire dejar de ser tuyo. No hay palabras que consuelen, ni historia, ni tienes el papel protagonista. No tienen piedad, ni tienes piedad y nadie va a pedir perdón porque… ya sabes… eres la mejor, siempre la mejor. La más guapa, la más dulce, la más interesante, la más lista, la que tiene los ojos más bonitos. Pero no es bastante. Claro, no es por ti, las cosas pasan así de golpe. No es una pose. Es lo que hay. Eso asusta. Tú, siempre tú la que no encaja. Pero todo irá bien, te dicen. Con tranquilidad, pero…

¿Todavía estás aquí?

Y desapareces. Desapareces con un disfraz de orgullo. A ver. Tú que sabías que tenías que haber desaparecido antes. Que ni siquiera tenías que haber aparecido. Cómo no lo ibas a hacer. Todas las esperanzas puestas. Tú, joven, con un mundo lleno de ideas para cambiar. Tú, tirada, tú que puedes asumir riesgos. Pues no, la jodiste, mira, tienes que desaparecer porque… porque no te quieren. N o t e q u i e r e n. Y sientes que el mundo está a punto de olvidarse de ti.

Y se olvida.

3 Puntos de vista

    molaría que te ganaras la vida haciendo esto que haces en este blog, esto que haces tan bien. Novela o similar ya!

    Fan total de las 2 :-)

  • puaj, emoticono nooooooooooooooo

  • Aunque es algo impropio de un diletante, no pienso dar mi punto de vista. El nihilismo como postura vital excede la realidad y si es una pose, resulta entonces ridícula… Pero el caso es que me gusta esta simbiosis gráfico-expresiva que habéis pergeñado. Por cierto, las dos últimas frases del tercer párrafo… memorables.
    Os seguiré de cerca.

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