De cerca
Siete dioptrías nació de las corrientes circulares del tiempo, de la casualidad que un día hizo que nos reencontráramos bajando Gran Vía, a la altura de Banco de España. Dos años después de ese encuentro, y fruto de la casualidad que nos junta y separa con el paso de los años, conseguimos acercanos, recuperarnos, reconocernos entre tanta gente, escucharnos bajo un estruendo de truenos y centellas.
El resto, carece de importancia. Un concierto de una rubia peligrosa y un bajista antiguay fue el dónde y algunos correos mandados en estricto horario laboral, por supuesto, el cómo y probablemente también el cuándo.
Para profanos e incrédulos, Siete dioptrías no ha sido creado con un especial afán exhibicionista. Siete dioptrias es, en esencia, porque no nos quedaba otra, porque había que hacer algo.